miércoles, 13 de febrero de 2013

MAGNO HAY UNO; ILUMINADOS, DEMASIADOS

Queridos seguidores,

Si vais siguiendo mis intervenciones en facebook, ya sabréis que en pocos días cerraré este blog. Le he dedicado un inmenso cariño, por lo que constituirá un momento doloroso, pero me reconforta pensar que la causa de su desactivación es que mi documental sobre Magno está prácticamente listo. Esto quiere decir que llega el momento de dar el salto a la web, la auténtica web, de Capa caída; y es allí donde conoceréis cualquier anuncio o novedad en torno a Magno, a mi película, al estreno, etc.

Precisamente, el hecho de que al blog le quede tan poco tiempo de vida me ha generado dudas sobre la necesidad de aportaros el documento que, finalmente, sí que os adjunto. Es de innegable mal gusto, es evitable pero… forma parte de la historia y, una vez certificada la autenticidad de mi fuente (de la Universidad de Berlín), he concluido que aquí quien queda mal no es Magno, sino la cara más oscura del ser humano: mentes enfermas, encerradas día y noche en un laboratorio con olor a MAL, cegadas por la obsesión de crear la raza perfecta.

La casualidad quiso que alguien, mientras el mundo civilizado era aplastado por pulcras botas de cuero, tomara una fotografía de esta antesala del infierno y que la perspectiva permita intuir, en el frasco del primer plano, el nombre de… Magno. Precisamente Magno. Él, que con su coraje se entrometió en el camino de los peores ogros de la Segunda Guerra Mundial para detener la barbarie. Magno, que ahora que le conozco más, es a la vez un imponente superhéroe y un niño grande con cierta ingenuidad. A saber cómo se hicieron los nazis con muestras biológicas de Magno, pero lo que queda fuera de toda duda es su horroroso objetivo de alcanzar la eugenesia soñada a partir de la clonación de nuestro Magno. Por fortuna, el tiempo ha dejado claro que aquellos delirios germánicos murieron a la vez que su “imperio de los mil años”.

Quiero creer que duplicar a Magno hubiera dado resultados suficientemente defectuosos, pero la sola intención me hiere profundamente… Magno solo hubo, hay y habrá uno.

Abrazos

Jordi Uno