jueves, 14 de febrero de 2013

DESPEGA MI OBRA MAESTRA

Adorados fans,

Ha sido un placer contar con vuestro apoyo y vuestro seguimiento. Dispongo de tanto material acumulado que podría dar para unas cuantas películas. Estoy emocionado por el adiós de este foro, tanto como lo estoy por la nueva etapa que empieza, aquella en la que mi documental será una realidad para el mundo.

Mi web verá la luz, mi tráiler se ha estrenado con gran éxito de visitas, mi fama empieza a superar fronteras... ¿Qué queda pendiente? ¡La PELÍCULA! Estamos ante la última cuenta atrás, que culminará en la irrupción en las salas de cine.

Me despido del blog. Los preparativos han dado su fruto y es hora de colocar mi trabajo en la plataforma que le corresponde, una auténtica web. Como ya sabéis, desde mañana esta misma dirección os llevará a la web de capacaida. Tanto en ella como en el facebook de capacaida recibiréis un goteo permanente de noticias y novedades.

Me despido de aquí, y nos vemos allá. Sigo contando con vosotros. Me retiro, orgulloso de retornar a Magno a su trono, y satisfecho de que él también me haya situado a mí donde merezco.

Es el fin del principio.

Gracias a todos.

Jordi Uno

- - - - - - - -

miércoles, 13 de febrero de 2013

MAÑANA, ¡EL TRÁILER!

Bueno, bueno

Una vez más por aquí, y van unas cuantas hoy. Menudo día de trabajo. Pero es gratificante regalaros todo lo que voy consiguiendo.

El cine no deja de ser una forma de vida compleja, altamente evolucionada, de hecho. Tantos meses de preparación de mi documental han culminado en la siguiente fase del proyecto. De un sinfín de trabajo sucio, desagradecido, arriesgado demasiadas veces..., emerge la crisálida de una existencia mucho más luminosa y cautivadora: por fin, por fin, puedo compartir con vosotros el tráiler de mi documental. La exclusiva la tendréis mañana en nuestra página amiga y colaboradora: www.supermanjaviolivares.net.

Confío en que el esfuerzo y la ilusión que he depositado en todo esto queden reflejados en este adelanto de mi película.

A partir del lunes, os emplazo a seguir la evolución de Capa Caída en la web que llevará el mismo nombre que este blog, ya desactivado: www.capacaida.com, y en el facebook de capacaida. No habrá respiro, la criatura no parará de exhalar novedades: ¡disfrutad!

Mil abrazos

Jordi Uno

¿VOLVERÁN, AQUELLOS TIEMPOS?

Buenas noches,


Maravillas del azar, me encanta haber recibido, hace menos de una hora, el simpático documento que os adjunto más abajo; sin duda, aligerará el desagradable peso de mi entrada anterior. Este blog en sus últimas horas merece un regusto final dulce y que nos reconcilie con la esperanza, claro que sí.

El documento me lo ha pasado un excompañero de facultad que está haciendo un doctorado sobre la función fática en el lenguaje publicitario de principios de siglo XX (en lo que estamos, importa poco saber qué es eso). Se trata de un "anuncio" de Magno de una revista cultural de los años 20. Me ha hecho gracia, ese lenguaje tan inocente, esas apelaciones directas, aquella franqueza extinta... Y me conmueve la naturalidad con que se daba por hecho entonces la existencia de Magno, el buen hacer de Magno, la cotidiana disposición de Magno para ayudar en los pequeños y los grandes contratiempos. En realidad no es un "anuncio", y de ahí las comillas: fiel a su espíritu límpido, no vendía nada, sino que regalaba su apoyo, su tiempo, su fortaleza..., con la humildad de quien tiene grabado en la sangre de su conciencia que ha nacido para hacer el bien. Me figuro que tal vez cumplía una suerte de rol de ángel de la guarda, en aquellos tiempos pretéritos donde los hombres asustados se encomendaban a la Providencia. Pero ahí no había religión, no cabían los tótems, no se imponían palabras sagradas: era Magno, en carne y hueso, que no aceptaba dádivas ni esperaba idolatrías. Magno, tan grande como ahora, pero mucho más visible, para fortuna de nuestros antepasados.

Un abrazo,

Jordi Uno





MAGNO HAY UNO; ILUMINADOS, DEMASIADOS

Queridos seguidores,

Si vais siguiendo mis intervenciones en facebook, ya sabréis que en pocos días cerraré este blog. Le he dedicado un inmenso cariño, por lo que constituirá un momento doloroso, pero me reconforta pensar que la causa de su desactivación es que mi documental sobre Magno está prácticamente listo. Esto quiere decir que llega el momento de dar el salto a la web, la auténtica web, de Capa caída; y es allí donde conoceréis cualquier anuncio o novedad en torno a Magno, a mi película, al estreno, etc.

Precisamente, el hecho de que al blog le quede tan poco tiempo de vida me ha generado dudas sobre la necesidad de aportaros el documento que, finalmente, sí que os adjunto. Es de innegable mal gusto, es evitable pero… forma parte de la historia y, una vez certificada la autenticidad de mi fuente (de la Universidad de Berlín), he concluido que aquí quien queda mal no es Magno, sino la cara más oscura del ser humano: mentes enfermas, encerradas día y noche en un laboratorio con olor a MAL, cegadas por la obsesión de crear la raza perfecta.

La casualidad quiso que alguien, mientras el mundo civilizado era aplastado por pulcras botas de cuero, tomara una fotografía de esta antesala del infierno y que la perspectiva permita intuir, en el frasco del primer plano, el nombre de… Magno. Precisamente Magno. Él, que con su coraje se entrometió en el camino de los peores ogros de la Segunda Guerra Mundial para detener la barbarie. Magno, que ahora que le conozco más, es a la vez un imponente superhéroe y un niño grande con cierta ingenuidad. A saber cómo se hicieron los nazis con muestras biológicas de Magno, pero lo que queda fuera de toda duda es su horroroso objetivo de alcanzar la eugenesia soñada a partir de la clonación de nuestro Magno. Por fortuna, el tiempo ha dejado claro que aquellos delirios germánicos murieron a la vez que su “imperio de los mil años”.

Quiero creer que duplicar a Magno hubiera dado resultados suficientemente defectuosos, pero la sola intención me hiere profundamente… Magno solo hubo, hay y habrá uno.

Abrazos

Jordi Uno


martes, 12 de febrero de 2013

A SALVO, DE MOMENTO

Amigos y amigas,
Yo que me había mentalizado para despedirme de este mundo con el clímax de mi documental terminado, y va y el meteorito destructor ha resultado ser una “falsa alarma”. Eminentes científicos se han encargado de coger sus todopoderosas computadoras para acabar calculando que, oh, sorpresa, el astro asesino no se acercará lo suficiente a nuestro planeta.
La discreción de Magno me priva de pruebas sólidas que apoyen mi convicción de que él y solo él ha intercedido en la órbita de la funesta roca. El caso es que, presa del terror a lo desconocido inherente a la condición humana, acabé insinuándole si habría alguna mínima posibilidad de que no salvase, o “algo así” (sic). Algo así, sí: ¿cómo le podía pedir directamente que moviera un solo dedo por nuestra especie? Echó una calada a su cigarrillo y esbozó un deje de honda pereza. Y me resigné a la hecatombe.
Y mira por dónde, a la mañana siguiente, cuando me disponía a rogar a mi primera novia un último… mmm… “encuentro” (o algo así), ojeo los periódicos digitales y, ¡zas!, el peligro ha desaparecido de la noche al día. Laureados astrónomos y mandamases de la NASA se apresuran a calmarnos, a decir que aquí no pasa nada, y todos a dormir tranquilos.
Serán paranoias mías, pero esta mañana, tomando un café con Magno, me llegó un olor sulfuroso, como de meteorito desviado (¿quién no ha olido alguna vez un meteorito desviado?). Tras analizar mi taza, caí en la cuenta de que era Magno quien desprendía aquellos rastros químicos. “La adicción al tabaco”, me explicó, “llevo una ansia encima que no veas”. Pues vale.
Y entretanto, se abre el telón y se ve a Benedicto XVI repartiendo saludos; se cierra; se vuelve a abrir y está haciendo las maletas. ¿Cómo se llama la película? Tituladla como queráis. Pero yo me pregunto: dando por cierto que los servicios de inteligencia del Vaticano han estado al corriente del “curioso” cambio de trayectoria del meteorito, ¿cómo debe de sentirse el máximo Pontífice cuando, no ya la fe, sino los actos fehacientes de un hombre extraordinario, le revelan que la omnipotencia no es exclusiva de su Dios?
Nos vemos.
Jordi Uno

lunes, 4 de febrero de 2013

TIC TAC, TIC TAC...

De vez en cuando la naturaleza nos sorprende con latigazos inesperados, que nos ponen en nuestro sitio, que no es otro que bajo su yugo.Una gran llamarada acecha, y yo podría estar chillando de terror. Si estuviera enamorado de alguna chica (pocas me han perdonado mi obsesión por los documentales, pero bah, mi blog no nació para lloriquear sobre amores y desamores), si me hubiera tocado el amor, digo, podría estar chillando de pena, de desesperación.
 
Si me amara a mí mismo, podría estar chillando de rabia: ¿por qué? ¿Por qué cojones se tiene que acabar todo, incluido yo, así, de cuajo, sin ton ni son? No sé si algún final gozará jamás de “ton y son”, pero sí sé que el caos es la pauta que ordena este mundo tantas veces hostil.
 
Podría estar dilapidando la fortuna que no tengo. Qué importa todo eso ahora. Podría dar los últimos besos y extasiarme dentro y fuera de la dulcinea que no me ha dado tiempo de encontrar. Hay que aprovechar los últimos momentos, claro que sí. Podría arrepentirme de todas mis flaquezas ante el Dios cuya existencia sigo negando, y cuya compasión y justicia sigo negando dos veces, y cuatro, y las que haga falta. Porque sería sensato abandonar este mundo con un pasaporte directo al edén.
 
El latigazo que ha teñido mis palabras de hoy de esta aura tan melodramática, cursi si queréis, no es otro que el asteroide que se avecina sobre nuestras cabezas. ¿Qué os voy a contar que no hayáis leído en las portadas de los periódicos? ¿Qué puedo añadir a este notición que casi ha diluido el goteo interminable de titulares infestados de palabras como “corrupción”, “dinero B”, “chantaje”, “soborno”, “cuentas secretas”…? Esto se acaba, compañeros. Y casi da más pena por lo que no hemos llegado a ser, que por lo que perdemos.





Anómala añoranza, esta de extrañar lo que nos ha sido negado: la dignidad moral como especie. Hemos elegido como mandamases a personajuelos surgidos de las peores combinaciones posibles de las bases nitrogenadas de ADN. Lo más corrompido de lo más infecto, eso es lo que lleva las riendas de la nación. Quizá sea bueno que la órbita del azar impacte sobre este planeta de desorbitada inmundicia. Tal vez el precio de acabar con este cáncer es que la hecatombe nos lleve a todos, mientras el cosmos no sea capaz de descubrir tratamientos más localizados. Víctimas colaterales de una casualidad: sin duda, bastante mejor que víctimas directas de la planificada avaricia de los poderosos, que ha sido el pan nuestro de cada día.
 
Los segundos avanzan, tic tac, tic tac. Desde aquí no lo oímos, y desde el espacio no podríamos; ¿pero imagináis el estruendo que debe de acompañar el viaje frenético de este trozo de piedra desbocado que morirá matando? Tic tac, tic tac… El martilleo de una sentencia inapelable rebota en mi conciencia. Tic tac, sobre aquí, sobre allá; tic tac, dinero tengo, dinero doy; tic tac… Apuesto mi documental a que, aun ahora, los mafiosos de la Moncloa siguen dispersando los sobrecitos de tío Gilito con la misma exacta regularidad con que el catártico meteorito recorta metros de la Tierra, con que nuestros corazones bombean sus últimos latidos, a la vez sumando experiencia, a la vez restando esperanza.
 
Podría, tic tac, tic tac, despilfarrar la riqueza que no tengo, dar un meneíto a la princesa que no hallé, pedir perdón por ser solamente travieso en un nido de criminales. Podría chillar de terror, de pena, de rabia… Pero no me atrevo a chillar. Porque casi me da vergüenza admitir que, a veces, solo a veces, siento la tentación de suplicar ayuda a Magno.
 
Magno, ¿por qué no tardé un poco más en dar contigo? El tiempo suficiente para que toda nuestra carne se evaporase en la nada y tú, por fin, tuvieras el estímulo y la oportunidad de buscar nuevos astros habitados donde tu bondad fuera bien recibida. Aquí, tan cerca de mí, tan coleguillas, joder, que nos estamos volviendo…, la debilidad humana se me hace dañinamente evidente cuando me pregunto si en el fondo sería tan malo recurrir a ti para detener esta tragedia… ¿Tengo derecho a rogar tu intervención? Tú, tú claro que te salvarás, Magno, así que no lo hago por ti. ¿Es miedo, soy un apestoso cobarde? No, no tanto, y entonces me repito que si te acabo pidiendo auxilio no será por perpetuarme yo, pobre de mí, sino por el miedo de que sean justamente los gobernantes, como las ratas y las cucarachas, los únicos seres animados que sobrevivan a la gran explosión. ¿Puedo yo permitir esta degeneración de la fauna terrestre? Si nos muriésemos todos, pues vale, todos al hoyo, pero ¡hostia!, ¿y si los corruptos van a salir de las brasas sin más problema que la urgencia de un traje y una corbata nueva? Para eso, quedémonos todos, ¿no?, y que subsista un reducto de humanos dispuestos a plantarles cara.

domingo, 3 de febrero de 2013

ENTRADA 3 de 3. MANGOS 4,05 € EL KILO

Pues sí. Este es Magno. Y estaba en lo cierto. Trabaja de frutero, ni más ni menos que… en El Corte Inglés. No soy nada aficionado a la publicidad, y menos a las grandes marcas que quién sabe cómo han erigido sus imperios.  Y aquí está la prueba. Así que no disfruto diciendo el nombre de estos “grandes almacenes” (tan grandes que seguro que esconden más de lo que enseñan), pero es un imperativo en aras de mi credibilidad: si afirmo algo, no puedo andarme con ambigüedades.

El caso es que al final se confirmaron las pesquisas de mi informador alrededor de Magno: un trabajo decente, una vida decente, un uniforme… blanco y verde… Vamos, todo lo que se espera de un superhéroe. Eso es lo que hacemos en este país con nuestros grandes ídolos. Los subimos a los altares y cuando ya no nos sirven, o lo que es peor, cuando molestan demasiado, los destruimos, los hundimos en el barro. Perdón… Con esto no quiero ningunear a los que, con razón, consideran suficiente gloria poseer un trabajo, decente o indecente, en los tiempos que corren. Pero con Magno no me puedo ceñir a la coyuntura desastrosa de una década desastrosa: Magno hace tiempo que revolotea, seguramente ha dado tantas o más vueltas al planeta como el planeta sobre sí mismo. Y toda esa carrerilla le ha servido para llegar a casa con olor a mangos.

Tengo sentimientos encontrados. Estoy contento porque el proyecto avanza sin dilación. Pero a la vez me he quedado algo fastidiado al descubrir a Magno en estas circunstancias. No es que esté mal, no. Pero con lo que ha representado para la Humanidad, ahora, viéndole con ese trajecito de “teatro de fin de curso”…, no sé, ¿de verdad que soy el único que exige volverle a ver ataviado con el lustre de su capa inconfundible?

Pero, venga, ¡tranquilos! Sé que volverá con fuerza. Y vendrá para cargarse a toda esta banda de mafiosos y corruptos que lo único que hacen es apropiarse de lo ajeno y putearnos cada día más. Y cuando ya no nos pueden robar más, entonces nos arrebatan a Magno. ¡A la mieeeerda todos! Anhelo el día en que Magno se enfunde de nuevo su traje vivaz y llegue “repartiendo pana” (¿os acordáis de la famosa frase que acuñó Little Prodigio?), y, básicamente, poniendo a cada facineroso en su sitio.

Bueno. Seguiremos con el tema. De momento ya tengo lo más importante: a Magno. Después de muchos meses lo he conseguido encontrar. Y, probablemente sorprendido de ver por fin una cara que le sonríe, una voz que le agradece, una mirada que le reconoce y le reverencia…, probablemente, insisto, incapaz de improvisar otra respuesta a su olvidada sensación de ídolo de masas, murmuró un entrecortado “Buenos días, ¿qué le pongo?” tras mi escueto “Hola de nuevo, Magno”. Y cuando insistí en que no me interesaban las naranjas clementinas, se encogió de hombros, cerró los ojos (adivine quien pueda lo que pasó por su lastimada memoria), suspiró, se bajó ligeramente las gafas con el dedo índice y me observó unos segundos con la calma y el ímpetu de una ola sigilosa a punto de romper sobre el espigón… Y accedió a formar parte de mi vida, ahora ya de modo irreversible. De nuestra vida. Amigos… ¡¡¡empieza la aventura!!!

Saludos.