Hola de nuevo.
Como os comenté ayer, hoy tenía que preparar una entrada para publicarla. Y así ha sido. Pero cuál no habrá sido mi sorpresa, cuando esta mañana, justo antes de terminar la entrada, he recibido un mensaje de un anónimo. Movido por la curiosidad que debe guiar a todo buen periodista, pero sin faltar a la cautela necesaria, he accedido a chatear con él.
Imaginaos mi desconcierto. He vacilado, por si se trataba de un bromista, o de alguien con ánimo de revancha por algún motivo. Tengo miedo de perder mi valioso tiempo. Pero al final le he telefoneado. Y parece que está en lo cierto. Poco después de colgar me ha enviado bastante material gráfico con pinta de corroborar todo cuanto me indicaba. Os dejo una foto de dónde parece que trabaja Magno, por si alguien lo identifica y me puede aportar más datos.
Por fin, por finnn. Todas las horas de sueño perdidas, todo el trabajo realizado hasta la extenuación, toda la preparación minuciosa de mi investigación parece que empieza a dar sus frutos. Llevo meses recorriendo la ciudad, viajando por España, escarbando en los orígenes de Magno, buceando en infinidad de archivos secretos y, por fin, gracias a un anónimo llamado schopen, todo apunta a que estoy casi a las puertas de donde trabaja Magno. Sí, dónde trabaja, dónde pasa un tercio de su vida, que no es poca cosa. Y aunque cueste de creer, nuestro gran héroe viviría actualmente de un trabajo humilde. Pero Magno jamás será pequeño, los mitos ni se compran ni se venden. Magno está por encima de todo esto y, sea como sea, su economía de andar por casa solo empequeñece a los “grandes cerebros” de la política y del empresariado. Si no saben sacar mejor provecho de él, no le merecen.
Apuesto a que vamos por el buen camino, pero profundizaré sobre las pistas acerca del empleo de Magno porque, como buen documentalista, tengo que comprobar si los datos son verdaderamente fiables… Por lo tanto, os dejo por unas horas… La entrada que tenía preparada la publicaré en otro momento.
Saludos a todos.
Saludos a todos.

