Este no debía ser el título de la entrada que tenía prevista, pero como ya he comentado en facebook y twitter, y no me voy a repetir, estoy hasta los susodichos. Desde el blog Capa Caída he decidido no comentar nada más sobre lo que me está pasando. Quiero que ese espacio quede libre de las miserias de este país y del estado despótico y controlador que nos ha tocado vivir.
Bueno. Pues sí. Es Magno. Quitadle las gafas y le veréis. Cuesta reconocerlo pero es él. Encontré la pista correcta, la seguí y voilà. El vídeo lo hice sin que me viese (espero que Magno no tenga facebook), y creo que sé dónde vive y dónde trabaja. Estoy muy nervioso (realmente me ha afectado todo el tema de las amenazas), pero la alegría que me invade supera el mal trago que estoy pasando. Cuando le conozca, quiero decir (¿quién no le conoce?), cuando Magno me conozca a mí, estoy convencido de que todo cambiará.
Os cuelgo unas fotos de Nochevieja y de la cena íntima que celebré con una persona, que es la que me ha guiado para seguir las certeras pistas sobre el paradero de Magno. Esta persona prefiere no dar la cara, y no se lo reprocho, bastante me ha ayudado ya: simplemente, quiere mantener el anonimato por miedo a ser descubierta por este grupo de hijos de puta opresores.
Saludos a todos.